2/18/2008
PSICIS: UNIDAD Y ETERNIDAD
¿Cómo ir hacia la unidad? Por unificaciones sucesivas, paso a paso, en una senda que finalmente supone la integración del cuerpo físico, el emocional y el mental, y se manifiesta como coherencia entre el actuar el sentir y el pensar. Coherencia es integridad, ser íntegro es ser de una pieza, no rígido, monolítico, sino confiable.
Decíamos que la Creación es Unidad, para acercarnos a esta verdad unos pasos, reflexionemos sobre la luz. La luz es la materia prima de todo cuanto existe, y en su misma esencia el misterio de la diversidad y la unidad está bien ejemplificado. ¿Cómo es la luz a simple vista? Homogénea, blanca, uniforme. ¿Es realmente así? ¿Que ocurre si una cortina de agua en un día de sol la fragmenta, o si la hacemos pasar por un prisma? Que en el acto se corre el velo, lo invisible se vuelve visible y ante nuestra vista el espectáculo del rojo, el naranja, el amarillo, el verde, el azul, el índigo y el violeta, se muestra en su irreductible belleza. Observando los colores ¿hay fronteras? ¿hay rupturas? No, no existe un punto en el que se de un salto de rojo a naranja, como no lo existe en ninguna gama del arco iris, lo único que existe es una continuidad encadenada, una sucesión ininterrumpida, una graduación infinita. Lo mismo es cierto para toda la manifestación, todo son cascadas cuya continuidad se desvela al ojo de la profundidad.
¿Cómo ir hacia la unidad? Por unificaciones sucesivas, paso a paso, en una senda que finalmente supone la integración del cuerpo físico, el emocional y el mental, y se manifiesta como coherencia entre el actuar el sentir y el pensar. Coherencia es integridad, ser íntegro es ser de una pieza, no rígido, monolítico, sino confiable.
El sendero de la integridad es a la vez el camino a la unidad y el camino a lo eterno. El contacto con lo eterno, la unificación con el espíritu en nosotros es una fase avanzada del sendero de la integridad. Podemos decir que el sendero de la construcción de un carácter coherente se forja con cada elección correcta, cada renuncia a aquellos placeres que producen dependencia, cada gesto de genuina entrega, cada minuto vivido en gratitud y cada paso hacia la valentía. A medida que la coherencia, la integridad van tomando real presencia en la personalidad que madura sucede algo muy bello: surge la necesidad de la soledad. Es bello porque es un indicador fiel de que se está dando un verdadero encuentro, una real conexión interior.
La soledad de la que hablo es una necesidad de retiro, de silencio, de pausa, de estar con uno mismo. En unas personas esa pausa se manifiesta como meditación, en otras como simple necesidad de silencio, o como una expresión creativa. Siempre regenera, siempre aporta orden, enriquece. Dado que la senda es una de metas crecientes, a la soledad le sigue la conquista de la serenidad, y allí en ese nivel de contacto comienza el sendero de conexión con lo eterno.
Serenidad, pocos adjetivos cualifican con tal grandeza… Cuando se nombra a un Rey se habla de Su Serena Majestad; a Venecia la ciudad eternamente bella, se le llama La Serenísima. La serenidad es una nota de perfecto dominio sobre las emociones, nada de fuera nos desordena, somos imperturbables. Escuchemos a Jorge Carvajal “La Serenidad es el descubrimiento interior, ya no del alma, la cualidad o la conciencia, sino del espíritu del ser. Serenidad realmente viene del ser. Somos el ser que somos cuando alcanzamos la serenidad. Serenidad es coherencia interior; es armonía interior que viene cuando marcamos nuestro propio ritmo, o cuando producimos nuestra propia nota. Es la condición única para la expresión del amor. Cuando se conquista la serenidad, el lago de la vida se vuelve un espejo en el cual se puede reflejar el cielo. El cielo es nuestro espíritu. La tierra es nuestro cuerpo físico; el agua son nuestras emociones, cuando se aquietan y el agua se vuelve transparente se puede reflejar el sol, el cielo, las estrellas, el porvenir, el Padre, la voluntad y todo aquello que en nosotros es permanente. Conquistar la serenidad es conquistar la permanencia; nada que no parta de la serenidad puede ser permanente”. ¿Cuales son las notas clave de Piscis? En el hombre cuya consciencia es separatista, individualista, competitiva, la nota clave es REVÉLATE EN LA MATERIA. Eso significa que las energías liberadas por el signo producirán en él el efecto de de marchar hacia la materia, es decir hacia más apego, más identificación, más apatía o incluso depresión.
La nota superior, (aquella a la que responden los que han elegido caminar hacia una vida de cooperación, solidaridad, pureza, autoconocimiento y autodominio) es “Dejo el Hogar del Padre y regresando, salvo”.
Ser sensible a esa nota implica ser sensible al espíritu; implica una vida de permanente ejercicio en la otra nota clave del signo “HAGASE PADRE TU VOLUNTAD Y NO LA MÍA”, la reflexión sobre la tercera estrofa de la Gran Invocación, traerá gran luz sobre el significado de esta nota.
Durante el mes de Piscis, y especialmente en el momento de la luna llena, un hombre inteligente podrá observar la reacción de su personalidad y de su Alma a estas dos notas claves. Después de tal observación y conocimiento llega la decisión para responder a una de las notas claves.
Para facilitar nuestra respuesta a la nota clave superior, los Grandes nos aconsejaron prepararnos a través de la meditación, el estudio y el servicio para elevar nuestra conciencia a fin de responder a la nota clave superior en vez de responder a la inferior. He ahí porqué son tan importantes la preparación y la meditación de luna llena.
NOTA DEL AUTOR – Cuando se habla de Soledad y Serenidad se alude a etapas definidas en el proceso de gradual unificación de la personalidad con el alma y posterior contacto y unificación con el Espíritu. Para más información ver el trabajo de Jorge Carvajal Los 12 Portales del Alma, en la Sección HUMANIZAR LA VIDA de esta misma página.
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